Una noche en un restaurante en familia, Carlos intentó levantarse y no pudo moverse. Sintió un dolor intenso en las articulaciones y su familia tuvo que llamar a una ambulancia para que lo sacaran del restaurante.

Al día siguiente, los médicos de Carlos realizaron pruebas y descubrieron que sus niveles de ácido úrico eran increíblemente altos. Como resultado, le diagnosticaron gota, un tipo de artritis que hace que las articulaciones se hinchen de forma muy dolorosa. Explicó: “Estaba triste, no sabía cómo sería mi vida y pensaba que estaría con dolor todo el tiempo”.

Carlos comenzó de inmediato un régimen de tratamiento para su hígado y su dolor corporal general. Mientras trabajaba en un complejo de apartamentos que requiere mucho trabajo manual, quería asegurarse de que su afección no le impidiera brindar ayuda a su familia.

Recientemente, Carlos fue aceptado en un ensayo clínico en el que su especialista le inyecta un líquido que eliminará los cristales de sus articulaciones para ayudar a aliviar su dolor y evitar nuevas formaciones. Ha reaccionado bien al ensayo y sus niveles de ácido úrico han disminuido significativamente.

Carlos espera pronto no tener que preocuparse por sus síntomas de gota y que se encuentre una cura para esta afección.

Las historias como la de Carlos solo serán posibles si los legisladores apoyan políticas que fomentan la innovación y el acceso biofarmacéutico. Para obtener más información sobre Carlos, haga clic aquí.